Qué haremos con tanto dinero?

Para qué existen los billonarios, para qué queremos casas de tantos millones, me sigo preguntando eso cada vez que miro los precios de todo y las ganas de los consumidores por acumular ceros a la derecha. Esa sed que sólo podría atribuirse a una inversamente proporcional pobreza de empatía. Tanto dinero, tan simbólicas unidades que otros controlan, divinidad ante la cual se hincan hasta los ateos, encantamiento sutil de hechiceros que han decidido nuestros anhelos durante milenios.

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